#PobresCaballerosDeCristo (II)


Revista Abanico Ed.16
Sección: Desde Otra Perspectiva
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Retomamos en esta nueva edición de Abanico, la historia de los Templarios. En nuestro anterior artículo hablamos sobre el origen de esta orden monástica, sobre sus fundadores, sus vínculos eclesiásticos y secretos, de la catedral Chartres, de su vertiginoso ascenso, y concluimos hablando de la orden de los Caballero de San Juan. Continuemos conociendo a esta orden también conocida como los Caballeros Hospitalarios.

Con el pasar de los años, los Caballeros de San Juan se volvieron más militantes y lucharon junto a los Templarios y a la Orden de los Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de
Jerusalén. Con la caída de Jerusalén en 1309, los Caballeros de San Juan se refugiaron primero en Chipre y luego en Rodas. Rodas era una de las más importantes fortalezas de los cruzados en su lucha contra el Imperio Otomano, servía como prisión, base de suministros para las flotas y ejércitos que iban de camino hacia Palestina y Asia Menor.

Cuando en 1481 el sultán otomano Mehmed II Fatih no aclaró quién sería su sucesor, inició una guerra entre sus dos hijos, Beyazit y Cem. Cem perdió la contienda y pidió asilo en Egipto, pero los mamelucos, que controlaban la ciudad por los otomanos, no le aceptaron. Cem optó por ir a Rodas en búsqueda de ayuda de los archienemigos de los otomanos, los Caballeros Hospitalarios. Al conocer este movimiento, Beyazit, ahora al mando de los ejércitos de su padre, respondió de forma contundente. Contactó con los Caballeros de San Juan y negoció el pago de cuarenta y cinco mil ducados de oro anuales, una enorme suma, para que encarcelen a su hermano, primero en Rodas y luego en el castillo de San Pedro de Halicarnaso en Turquía. Los Caballeros entregaron a su prisionero al Vaticano, donde Cem ofreció liderar una cruzada para recapturar Constantinopla. Beyazit supo este trato y ofreció pagar al Vaticano ciento veinte mil ducados de oro y entregar varias reliquias de Jerusalén, incluida la famosa lanza del Destino, lanza de Longino o lanza de Cristo. Con esta lanza, el soldado romano Longino atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba en la cruz. Otra pieza ofrecida fue la esponja remojada en vinagre mezclado con hiel que le dieron de beber al Cristo en la cruz. De acuerdo a la leyenda, quien posea la Santa Lanza y entienda al poder que sirve, tiene en sus manos el destino del mundo para bien o mal. El Papa aceptó el trato y dejó a Cem a su suerte, murió en 1495 abandonado en una prisión de Terracina, Italia. Tras este pacto, la Lanza del Destino llegó a Occidente.

Los Hospitalarios se quedaron en Rodas por 213 años, convirtiendo a la ciudad en una fortaleza inexpugnable. Resistieron a dos ataques musulmanes en 1444 y 1480, hasta que en 1522 el sultán Solimán el Magnífico la tomó con sus doscientas mil tropas. En 1529 Carlos I de España, nieto de los Reyes Católicos, ofreció la isla de Malta a los Caballeros Hospitalarios, quienes la fortificaron alrededor de el Gran Puerto. En 1565 una flota otomana llegó a Malta e inmediatamente atacó la fortaleza. Luego de un mes de constante bombardeo capturaron San Elmo, pero las bajas turcas eran considerables. No lograron adentrarse en la ciudad y se retiraron cuando refuerzos desde Sicilia llegaron. El Gran Asedio había terminado.

Los Caballeros de San Juan cambiaron su nombre a Caballeros de Malta, y se dice que se convirtieron en fervientes servidores del Vaticano y que el Papa los utilizó como sus soldados particulares. La otras ordenes como los Templarios y los Teutones eran mucho más independientes, algunos hasta intentaban transformar al poder de la iglesia centrado en Roma. Hay quien dice que los Templarios y los Caballero de Malta lucharon entre sí. Los Templarios luchaban contra el Vaticano, mientras que los de Malta se convirtieron en el ejército privado del Papa.

Los Caballeros de San Juan luego se dirigieron a Pablo I de Rusia quien les ofreció fundar la Liga Ortodoxa de los Caballeros de San Jaime. Esto enfureció a Napoleón. En 1798, Napoleón arribó a Malta, cuando le negaron la entrada, empezó a bombardear la ciudad. Luego de dos días de asedio, los franceses entraron en la ciudad y les dieron cuatro días a los caballeros para que abandonen la isla. Así terminó la presencia de 268 años de los de Malta en la isla.

El Papa restauró la oficina del Gran Maestro en 1879 y los Caballeros de San Juan existen hasta hoy en día. Se los conoce como los Caballero de Malta, así ya no residan en Malta, pero tienen varias oficinas en algunas ciudades de Europa. Hoy en día no tienen territorio, sin embargo, todavía son reconocidos como un estado separado por más de cuarenta países alrededor del mundo, igual como reconocen al Vaticano. Los que critican a los Caballeros de Malta dicen que son una organización católica de derecha que trabaja en el este de Europa para suprimir a grupos étnicos que no son católicos. El general de la Wehrmacht, Reinhard Gehlen, recibió el más alto honor entregado por los Caballeros de Malta poco después de la Segunda Guerra Mundial por sus servicios prestados. Se ha dicho que Gehlen ayudó a varios ex Nazis y oficiales de las SS a ocupar puestos en la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos, hoy conocida como la Agencia Central de Inteligencia.

Hasta aquí nos quedamos, en la próxima edición hablaremos sobre el Imperio del Mar de los Caballeros Templarios.

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