#Freemason´s #Tavern

Revista Abanico Ed.12
Sección: El Bargueño
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Del fútbol se habla hasta en los velorios. Hoy por hoy, para poder mantener una conversación animada, no hay mejor tema que el fútbol, integra hasta al menos interesado porque no le toca de otra.

La historia de este deporte es variopinta, algunos remontan sus orígenes hasta la América prehispánica, otros hasta la milenaria Asia y otros más modernos dicen que es inglés y punto.

Los antiguos mexicas jugaban a la pelota, su entretenimiento estaba relacionado con el culto a Tonatiuh y el ganador, como recompensa, recibía la muerte. Algo similar al fútbol moderno, con la diferencia que ahora está relacionado con el culto a la fama y al dinero y es el perdedor quien simbólicamente recibe la muerte, porque es atacado por propios y ajenos. En el Japón se jugaba al kemari, para hacerlo había que vestirse con elegantes kimonos, pasar la pelota de forma pausada y elegante, sin correr y sin intención de ganar o perder. Quienes lo jugaban eran verdaderos caballeros que lo hacían por el simple hecho de disfrutar un momento de esparcimiento. Podríamos decir que en nada se asemeja al fútbol actual.

Como sabemos, todo lo actual y moderno, ya fue creado por los romanos. ¿Coincidencia? Ellos jugaban el harpastum, un juego meramente militar y que por –coincidencia– se inició en Britania. Era el enfrentamiento entre oficiales y reclutas, una pequeña batalla en la que se ponía de manifiesto la
competencia, la rivalidad, la violencia, donde salían a flote los resentimientos y venganzas de uno y otro bando divididos por la jerarquía castrense. Esto es, posiblemente, lo más parecido al fútbol de hoy en día.

El calcio es italiano dice un italiano, a pesar que el calcio florentino nada tiene que ver con el fútbol actual. En él jugaban 2 equipos conformados por 27 aristócratas en cada uno y 5 arqueros. La pelota debía meterse en un agujero y se podía utilizar las manos y los pies. Fue Mussolini quien retomó la tradición del calcio florentino, el deporte utilizado para el control social... hasta ahora.

Los que abogan por el origen inglés del fútbol saben que en Escocia, la tierra donde nació la masonería por cierto, desde el siglo XVII se celebra un enfrentamiento entre los habitantes del pueblo de Kirkwall, en memoria a las antiguas peleas en las que pateaban la cabeza de un opresor que había sido asesinado y decapitado. La pelota es el símbolo de la cabeza del tirano, que el pueblo patea de forma agresiva. ¿Acaso no va hoy la gente al fútbol para desahogar toda la frustración y rabia de la semana?

Hubo también personas que se dieron cuenta que el fútbol no era educativo. Los reyes ingleses Eduardo II y Enrique VIII lo prohibieron, por considerarlo brutal y embrutecedor de las mentes jóvenes. Sin embargo, esta prohibición no detuvo las peleas callejeras y la destrucción de instalaciones educativas por parte de jóvenes que no dejaban de seguirlo. Esto sigue pasando hasta nuestros días.

Los expertos, viendo lo que la prohibición ocasionaba, decidieron magistralmente incluir al fútbol dentro de sus programas curriculares. Así, los juegos de pelota se transformaron en formas de canalizar la violencia juvenil, un claro proceso de control social.

Creció la población y la industria, con ellas las ciudades perdieron sus encantos convirtiéndose en lugares de conglomeración y poco salubres. Debido a esto se crearon espacios especiales para practicar los juegos de pelota, en esos momentos, el fútbol y el rugby.

El tiempo los hizo populares, por lo que había que reglamentarlos y controlarlos. Once clubes, 11, otros dicen que eran trece, 13 -otra coincidencia- el 26 de octubre de 1863, se reunieron en la Taberna de los Masones en Londres y establecieron las reglas. 

Ahora el rey de los deportes es el único que existe. Los demás, verdaderos deportes, quedan relegados a un tercer o cuarto plano. Si usas la camiseta de la selección nacional de fútbol el día del partido, eres patriota, si no la usas, eres un apátrida. Como los demás deportes no existen, cuando la selección nacional de básquet o vóley juega, y nadie se pone la camisa, no pasa nada.

El 13 de enero de 2018 la selección femenina Sub-20 de Ecuador inició su participación en el campeonato Sudamericano. Perdieron en su debút, 2 a 1 frente a las argentinas. No vi a nadie con la camiseta de la selección, no leí ningún mensaje de algún político deseándoles suerte, asistieron al estadio, con capacidad para más de 14 mil personas, 3 mil bulliciosos aficionados.

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