Un #Banquete para #SimónBolivar


Revista Abanico Ed. 1
Sección: El Bargueño

Un Banquete para Simón

Este es un relato histórico novelesco de un convite en Quito en honor a Simón Bolívar.

Son las ocho de la mañana, Antonio José de Sucre descansa. Pasados unos minutos decide enviar a una parte del batallón Paya a que explore rutas ocultas para seguir con su trayecto, dispone además que el batallón Trujillo lo siga. Se hallan a 3 500 metros sobre el nivel del mar, podían ver a Quito calmo, sereno. 

Los batallones inician su marcha, el terreno es agreste pero vigorizados lo transitan sin dificultad. De improvisto, siendo las nueve y media de la mañana, el Paya se encuentra de frente con el ejército español, inicia la batalla.
 
El pueblo y sus dirigentes lo esperan. La tarde cae, son las cinco y a lo lejos se ve venir al Libertador. Llega a Pasto, es el 8 de junio de 1822 y lo reciben con todos los honores. Camina junto al General español Basilio García hasta la Plaza Mayor donde es recibido por el obispo Jiménez de Enciso quien lo invita a ingresar a la Iglesia Matriz para que presida el Te Deum en su honor. Sentado Bolívar piensa, sonríe, había conseguido el Tratado de Paz de Berruecos y las noticias venidas desde Quito sobre el triunfo de Sucre en el Pichincha eran alentadoras. El viaje a esa ciudad es inminente, tenía que reunirse con Sucre y conversar sobre Guayaquil y el futuro.

Los fuegos artificiales retumban en la ciudad. Los cohetes asustan a los transeúntes que esperan con anhelo la llegada del Libertador. Las campanas de las iglesias de Quito repican sin parar, todos están listos para recibir a Bolívar y sus acompañantes. Aproximándose de forma lenta pero garbosa se aprecian las figuras del héroe de Pichincha y del Libertador. A su paso toda clase de flores son arrojadas a los pies de los vencedores. En medio de la algarabía una corona de rosas y ramas de laurel es arrojada. Su trayecto se desvía, no cae frente a su caballo sino justo en su pecho, Bolívar levanta su
mirada y descubre a la culpable, sonríe y la saluda con su sombrero.

Bolívar llega a Quito por primera vez el 16 de junio de 1822, su semblante muestra lo acontecido primero en Bomboná, luego en Pasto y ahora en Quito, una mezcla de sensaciones recorren sus pensamientos. Por la noche le espera un baile de gala en la casa de la familia Larrea. Ataviados con sus mejores trajes y vestidos, los pocos invitados ponen en práctica el arte de la conversación y la música. Los padres están atentos, han llevado a sus hijas para presentarlas a los vencedores, aspiran a que una de ellas contraiga matrimonio con algún inglés, americano o francés quienes acompañan a Bolívar.


Suena un minué, el Libertador se acerca a una joven de 24 años y la invita a bailar, sus miradas se cruzan, luego de un demi-coupé Bolívar le dice: “—Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España.” Los dos ríen. 

Sentado en su escritorio toma una hoja de papel, coge su pluma, la llena de tinta y escribe.

2 terneras medio gordas
4 puercos gordos
8 carneros muy gordos
1 vaca gorda
4 cabritos gordos
8 perniles curados
50 conejos

La vuelve a cargar y continúa.

4 pavos gordos
80 pollos
40 gallinas
8 capones
80 pichones 

Lo interrumpen. Los despacha con un gesto. Da vuelta la hoja.

4 patos
80 tórtolas
50 perdices
12 pavos de monte
24 palomas torcazas

Se detiene, piensa. Tiene que mandar a su hombre de confianza para cazar, lo demás podían encargarse sus sirvientes. No debe faltar el pescado. Anota. 

2 arrobas de peje escogido
2 bagres

La carne, se olvida de la carne

16 lenguas
2 pesos de sesos
18 lomos de res 
4 pesos de criadillas

Tiene que escoger los mejores vegetales. Toma otra hoja, carga su pluma y escribe.

4 pesos de coliflor
2 pesos de lechugas buenas
400 alcachofas
1 mula de col de Chillogallo
1 mula de col de Pomasqui
2 mulas de cebolla de Machachi
1 mula de cebolla de pepa de Machachi
1 mula de ajo
3 pesos de tomate
2 pesos de perejil
2 mulas de alverja
2 arrobas de pallares o tortas
1 arroba de garbanzos
2 arrobas de arroz entero
1 arroba de almendras
1 arroba de pasas
1 arroba de pimienta negra
2 arrobas de clavo
1 arroba de comino
2 onzas de azafrán
1 libra de canela
2 pesos de ají colorado
400 aceitunas
1 tercio de manzanas aunque sea verdes
1 tercio de duraznos aunque sea verdes
1 peso de yuca
1 peso de camote
1 peso de zanahorias
1 peso de plátanos
1 tercio de pepinos pintones
2 libras de orégano de Castilla
1 mula de harina

Faltan los implementos necesarios para cocinar, agrega.

1 botija de aceite
14 bollos de mantequilla
4 pesos de manteca
8 frascos de vinagre de Castilla
102 frascos de vino Carlos
2 frascos de vino Generoso
2 mulas de leña
25 de carbón 

Y finaliza,
4 cajones de huevos de dos en carga
1 tercio de sal
8 panes de azúcar
2 pesos de leche

Vuelve a la primera hoja, carga su pluma una vez más y escribe en la parte superior: Lista de los necesarios para la comida del Libertador Simón Bolívar. Llama a su sirviente, le entrega las hojas y le
recomienda adquirir lo mejor. 

Arriba el Libertador con todo su sequito, lo mismo que Sucre. La gente sigue llegando se espera no menos de mil quinientos asistentes al convite. Todo está preparado, las mesas lucen adornadas con vistosos papeles y unos ramos pequeños con seda. Varios manteles de lana cubren mesas de madera, unas recién hechas otras pertenecen al lugar. Se puede apreciar arrumadas a un lado de la cocina velas de cebo para la noche y ceras del norte para los faroles. Todos están de buen ánimo, se discuten diferentes temas, se toca música de fondo, todos están expectantes para el inicio del banquete. Toman asiento, en la mesa se ven cucharas y tenedores de plata, platos de cristal, poncheras, botellas de cristal, fuentes de losa, servilletas. 

La servidumbre del lugar inicia su procesión con gran cantidad de platos y comida. Por doquier se puede ver a gente sirviendo, moviéndose, llevando cosas de un lugar a otro, otros apurados, unos más relajados. 

Las exquisiteces se pueden oler, puchero de carnes y frutas, peras y duraznos a la manera de las Islas Canarias. Más allá se mira asados de carne macerada con aguardiente muy condimentados. En la mesa de junto aves domésticas asadas con salsa y aves de cacería asadas. De la cocina salen perniles y lenguas secas. Unos toman tortillas de sesos y otros canastas de hojaldre rellenas con sesos. Otros prefieren el pescado escabechado. Los grandes señores se sirven lomos de res rellenos con ensalada de lechuga y tomate, las señoras prefieren las criadillas emborrajadas con ensalada de pepinillo y coliflor. También hay cascos de alcachofas y el infaltable ají. El festín se alarga y llegan los postres. Tortas de harina con almendras y dulce de leche. Durante todo el tiempo de la comida se sirven coñac, vino de Burdeos y de Champany. Una sirvienta lleva resolis y aguardiente, otra a su lado sirve ginebra y moscatel.

Es realmente apreciable el gesto para con el libertador hecho por los quiteños. Lo consideran un héroe, su libertador y así lo agasajan. Transcurre el día, llega la noche y todos se retiran a sus hogares y viviendas. 

Parte el Libertador hacia Guayaquil luego de incorporar Quito a Colombia, el 9 de julio llega a Babahoyo y el 11 arriba a Guayaquil a las cinco de la tarde junto a mil trecientos soldados. El 27 se reúne con el General José de San Martin y por la noche le brinda un banquete similar al ofrecido a él en Quito. Esa misma noche acompaña a su amigo al muelle donde embarca San Martín rumbo al Perú.


Fuentes:
1. Banco Central del Ecuador. Antonio José de Sucre Epistolario. Quito: Ediciones del Banco Central del Ecuador, 2000.
2. Jorge Campos. Bolívar. Barcelona: Salvat Editores S.A., 1984. Banco Central del Ecuador. Manuela Sáenz Epistolario. Quito: Ediciones del Banco Central del Ecuador, 1986.
3. Pierre Vayssiere. Simón Bolívar El Sueño Americano. Buenos Aires: El Ateneo, 2008.
4. Julio Pazos Barrera. El sabor de la memoria historia de la cocina quiteña. Quito: Ediciones FONSAL,
2001. 

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